Durante mucho tiempo pensé que se acabaron para mi, pero ahora creo que no es así. O no te chocas con ninguna en años, o te pasa como a mi últimamente, que parece que la primavera está gaciosilla y hace que me encuentre con sorpresas diferentes en cada esquina.
Y me paro a pensar en ellas y en que, si hubiera salido un minuto antes de casa, o no me hubiera vuelto a por el movil que me dejaba olvidado encima del sofá, o si hubieramos tardado un poquito menos en tomar el café, si no hubieramos aparcado tan lejos y hubieramos tardado más en llegar al coche… no lo hubiera visto allí delante, mirando ese escaparate. Nuestras miradas no se hubieran cruzado. Y es que, aunque yo llevaba las gafas de sol, creo que me conoció. Sólo fue un segundo, pero me miró. Y yo me volví a sentir como en los pasillos del instituto…
¿Cuántos encuentros como estos me he perdido? El tiempo juega con nosotros.
Un lunes más… casi de los últimos.



